Hay aniversarios que se celebran por todo lo alto. Y hay conmemoraciones que se asumen como lo que en verdad son: actos de creación incesante, de renovación radical y de resistencia escénica.
Eso es Yuyachkani al cumplir más de cincuenta años: en vez de envejecer, se multiplican; en lugar de repetirse, se desmontan; y lejos de mirar atrás con nostalgia, nos devuelven el presente con una lucidez que incomoda tanto como conmueve.
Por esa razón, celebramos la Temporada de Repertorio por los 54 años. Del 25 de julio al 28 de septiembre del 2025, con seis obras fundamentales que regresan a escena como testimonio vivo de un teatro que piensa, recuerda y sigue dialogando con el presente.
Desde su fundación en 1971, el Grupo Cultural Yuyachkani ha hecho del teatro una forma de pensamiento encarnado. Su nombre en quechua —“Estoy pensando, estoy recordando”— no es un lema ni una consigna, sino una práctica vital que persiste en el tiempo. Una manera de habitar el mundo, de mirar al país desde el cuerpo y la voz, desde el antidrama, los objetos y también desde el silencio.
Durante más de cinco décadas, Yuyachkani ha investigado, creado, girado, enseñado y acompañado las grandes preguntas que atraviesan al Perú: la violencia política, el racismo estructural, el centralismo limeño, la fragilidad democrática, la persistencia de lo comunitario.
Cada obra de esta agrupación se erige como una constelación de voces, cuerpos y símbolos que se resignifican en cada contexto. Cada puesta en escena puede leerse como un registro afectivo y político del país: un archivo abierto que sigue hablando porque aún no ha sido clausurado.
Hoy, Yuyachkani está conformado por un núcleo humano que ha crecido junto en creación y pensamiento. El creador Miguel Rubio dirige la compañía desde una mirada ética y estética, acompañado por los intérpretes Teresa Ralli, Rebeca Ralli, Ana Correa, Débora Correa y Augusto Casafranca.
Cada uno ha construido un lenguaje escénico singular, profundamente entrelazado, como un tejido donde conviven la teatralidad, la investigación, la pedagogía y la memoria. No hay jerarquías artísticas, sino un convivio creativo que atraviesa lo colectivo y lo personal: una alianza rara y potente que ha resistido los embates del tiempo.
Uno de los gestos más generosos del grupo ha sido el proyecto “El Teatro por Dentro” una serie de conferencias escénicas, desmontajes de obras y demostraciones de trabajo donde los integrantes comparten no el resultado, sino el proceso. El cómo. Las dudas, las pruebas, los fracasos, los impulsos. Una pedagogía viva, donde el espectador no sólo ve teatro, sino que lo entiende como forma de conocimiento y de teatralidades.
Hablar de Yuyachkani es también conversar de las mujeres que han sostenido, fundado, nutrido y transformado este proyecto.
En un país y un mundo donde el patriarcado sigue modulando las narrativas dominantes, las mujeres de Yuyachkani han ejercido una desobediencia constante: han escrito, dirigido, creado, investigado y enseñado dentro y fuera de la escena.
Teresa, Ana, Rebeca, Débora —cada una con voz propia y con la resonancia de la agrupación— han tejido un archivo invaluable de saberes, prácticas y corporalidades insurgentes.
Ver a Augusto Casafranca encarnar un cuerpo ausente en Adiós Ayacucho es asistir al corazón del teatro político en el Perú.
Ver a Ana Correa explicar la rebelión de los objetos es reeducar nuestra mirada sobre la materia.
Ver a Débora Correa hablar de la máscara es viajar del Noh japonés al ritual andino.
Ver a Rebeca Ralli interrogar su cuerpo entre la ficción y el testimonio es acompañarla en su propia anunciación.
Ver a Teresa Ralli desmontar su Antígona es presenciar un ritual de traducción: de Sófocles a Watanabe, de la tragedia griega a la memoria de los desaparecidos.
Estos desmontajes no sólo comparten herramientas, también recuerdan que el teatro es un arte de transparencia ética: mostrar cómo se hace, por qué se hace, desde dónde se hace y para quién se hace. Un legado que muy pocos grupos en el continente han asumido con tanta claridad.
El proyecto Alquimias y poéticas del cuerpo, sus talleres, sus encuentros de mujeres creadoras y su pedagogía paciente y persistente son parte de un feminismo escénico que no necesita etiquetas: se manifiesta en el hacer, en el pensar, en el cuidar, en el compartir.
No hay nostalgia en estas obras: hay persistencia. Permanencia de lo popular, de lo testimonial, de lo colectivo. Constancia de una estética donde la forma nunca está desligada del contenido, y donde el cuerpo del actor es siempre una entidad que piensa, que dice, que canta, que recuerda y que resiste.
Yuyachkani no es sólo un grupo de teatro: es un laboratorio ético. Un espacio donde la creación es inseparable de la formación, donde los espectáculos conviven con talleres, desmontajes, residencias, investigaciones y publicaciones.
Su repertorio actual incluye títulos como Sin título, técnica mixta, El teatro es un sueño, Des-conocido, Discurso de promoción, Con-cierto olvido, María J., Confesiones, Cartas de Chimbote, Quiero creer que estoy volviendo, Rosa Cuchillo, Pedro Huilca: ¿Por qué matar a un obrero en el Perú?, No me toquen ese valse, Adiós Ayacucho, Antígona, Santiago, El último ensayo, Los músicos ambulantes y Hecho en el Perú.
Yuyachkani nunca ha sido un teatro de coyuntura, sino una estancia de largo respiro: un territorio donde se ensayan preguntas incómodas, se cruzan saberes milenarios con técnicas contemporáneas y se honra la herida sin estetizar el dolor.
Ese gesto fundacional —el de pensar el teatro como forma de vida, como forma de pensamiento, como manera de estar con otros— es lo que hace que, más de medio siglo después, Yuyachkani no sea un monumento ni un museo, sino un alma apasionada en constante búsqueda.
Donde la técnica no es fórmula cerrada, sino herramienta en renovación permanente. “Aprender a aprender para inventarnos el teatro que nos hace falta”, dicen. Y ahí está la clave: no hacer el teatro que ya existe, sino inventar el que todavía no tenemos.
En este viaje de más de medio siglo, Yuyachkani ha hecho más que teatro. Ha creado un lenguaje, una teatralidad. Ha fundado una ética de trabajo. Ha sostenido una pedagogía, una antropología teatral. Ha abierto caminos. Ha sembrado preguntas. Ha producido belleza, incluso en medio de la violencia. Ha acompañado luchas. Ha construido comunidad. Ha inventado una forma de estar en el mundo.
Y sí, claro: ha hecho tradición. No una historia para ser archivada en los periódicos, sino una historia viva, vibrante, cargada de preguntas que aún siguen abiertas.
Yuyachkani son más de medio siglo… y todavía mucho por hacer. Por eso, celebro la Temporada de Repertorio por los 54 años, del 25 de julio al 28 de septiembre del 2025.
Seis obras fundamentales de su trayectoria regresan como testimonio vivo de un teatro que sigue pensando, recordando y dialogando con el país y con su memoria.
Celebremos su revolución escénica con las piezas: Con-cierto olvido, No me toquen ese valse, Adiós Ayacucho, Cartas de Chimbote, Confesiones y Des-conocido.
Por eso, celebrar más de cincuenta años de Yuyachkani no es sólo un acto de gratitud hacia el pasado, sino también un gesto de conciencia hacia el futuro.
Porque si el teatro es un sueño —como ellos mismos afirman—, entonces que no nos despierten.
Y si acaso nos despiertan, que sea con una canción andina, con un golpe de cajón, con una voz que diga: Estoy pensando. Estoy recordando.
OBRAS DE LOS YUYAS
(EN ORDEN CRONOLÓGICO)
Puño de Cobre (1971)
La madre de Bertolt Brecht (1974)
Allpa Rayku (1978
Los Hijos de Sandino (1981)
Los músicos ambulantes (1983)
Un día en perfecta paz (1984)
Pasacalle Quinua (1984)
La Madriguera (1984)
Encuentro de Zorros (1985)
Baladas del bien-estar (1985)
Contraelviento (1985)
Adiós Ayacucho (1990)
No me toquen ese valse (1990)
Yuyachkani en concierto (1992)
Hasta cuando corazón (1994)
Serenata (1995)
Retorno (1996)
La primera cena (1996)
Pukllay (1997)
Cambio de hora (1998)
Yuyachkani en fiesta (1999)
Antígona (2000)
Santiago (2000)
Hecho en el Perú, vitrinas para un museo de la memoria (2001)
Rosa Cuchillo (2002)
Sin Título – Técnica Mixta (2004)
El último ensayo (2008)
Con-cierto olvido (2010)
Confesiones (2013)
Cartas de Chimbote (2015)
Pedro Huilca ¿Por qué? matar a un obrero en el Perú?? (2015)
Discurso de promoción (2017)
Quiero creer que estoy volviendo (2021)
El teatro es un sueño (2022)
María J. (2022)
Des-conocido (2023)